martes, 24 de abril de 2012

“Solo basta con uno… pero en este caso es con una”




          Aunque mi padrino me diga que las hormigas se guardan cuando llega el invierno me animo a escribir con la motivación de una hormiguita obrera que este fin de semana estuvo con su colonia. Como les contaba el fin de semana recién pasado estuvimos con mi esposa en los primeros votos de castidad, pobreza y obediencia  de una querida amiga en la parroquia Damián de Molokai que se  ubica en la populosa comuna de San Joaquín y como me pasa habitualmente al termino de la celebración llegaron con rapidez los abrazos, los palmetazos en la espalda, los besos y las palabras de profunda emoción que se generan espontáneamente en la familia SSCC.

            Me encanta prestar mucha atención en las celebraciones especiales de mi “iglesia unida” por que se regalan frases para guardar en un pañuelo y ser usadas en algún  momento importante de: comunidad fraterna, conversa postraumática o que se yo, cuando sea necesario, y básicamente este fin de semana me guarde una que indico el Padre provincial de los SSCC: “Solo basta con uno” haciendo franca alusión a que solo basta con una persona que se enamore, que se apasioné, que se convierta hacia una búsqueda para que a su alrededor se comience a sembrar la Buena Noticia, o sea que se entienda la vida con un prisma de claridad que mucha falta nos hace sobre todo al final del día.   Gracias a Graciela (la nueva hermanita) esta afirmación se hace verbo, aunque irremediablemente tenga que seguir luchando con “el innombrable”, aquel que será persistente a la hora de buscar una cita a la hora de la once o escudriñar en su oración antes de dormir.   Sería muy estrecho de mente el pensar en que estas personas apasionadas se encuentran solo en el ambiente católico ya que bastaría con que cada uno de nosotros miremos para el lado y abramos los ojos, el corazón o lo que quieran. En verdad lo importante es encontrar a esta persona diferente y especial, ahora bien si no ven a nadie es porque sin dudarlo “el innombrable” anda haciendo de las suyas y muy cerca.
            Jesús, la luz del mundo
12Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo:
—Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad.
13Los fariseos le dijeron:
—Tú estás dando testimonio a favor tuyo: ese testimonio no tiene valor.
14Jesús les contestó:
—Mi testimonio sí tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de dónde vine y a dónde voy; en cambio, ustedes no lo saben. 15Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; 16pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. 17En la ley de ustedes está escrito que cuando dos testigos dicen lo mismo, su testimonio tiene valor. 18Pues bien, yo mismo soy un testigo a mi favor, y el Padre que me envió es el otro testigo.
19Le preguntaron:
—¿Dónde está tu padre?
Jesús les contestó:
—Ustedes no me conocen a mí, ni tampoco a mi Padre; si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.
20Jesús dijo estas cosas mientras enseñaba en el templo, en el lugar donde estaban los cofres de las ofrendas. Pero nadie lo arrestó, porque todavía no había llegado su hora.

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