lunes, 13 de febrero de 2012


“Violeta se vino al suelo”

Se me ocurrió la brillante idea de ver “Violeta se fue a los cielos” y aclaro en seguida que este espacio de encuentro,  en ningún caso será una impropia crítica de cine básica e incolora como varias que he leído más por curiosidad que por interés, sino más bien,  lo que quiero destacar es que esta película se trasforma puntualmente para mí,  en un punto de partida en tiempo presente para comenzar a obtener la coordenada exacta desde donde parte la recta que marca la felicidad… ¿desde el suelo, desde lo más bajo, desde lo que no está en el cielo?

Ya varios meses atrás le pedí a mi suegro (alias Bob-constructor) con mucho entusiasmo,   que construyera un escenario modular que sería usado para el cierre de un programa de intervención infanto-juvenil financiado por el Ministerio de Seguridad y de Interior, y es en este contexto de construcción (y no me refiero solo a la construcción con maderas y clavos) donde el mismo día del cierre oficial del proyecto y trabajando a toda máquina con el sol como mal compañero, que uno de los “flaquitos” del sector y que seguramente se encontraba aún despertando de los malos sueños de la noche anterior llenos de drogas, alcohol y abandono,  se acercó en silencio y sin que nadie le tomara pulso, logro sumarse al trabajo comunitario convirtiéndose en el fiel ayudante de mi suegro, con más animo que otra cosa ya que de construcción, nada sabía.       El flaquito a la luz del medio día se retiro del lugar con unas monedas y sin hacer mucho ruido (tal como llego).  Este joven de rostro endurecido por la cárcel marco para mí recién hoy, que me siento a pensarlo,  el hecho innegable que la gente de la calle tienen el anti-poder de ser invisibles.  

Era evidente por los comentarios al término de  “la pega” ese sábado y en medio de los tijerales (jugos + sándwiches) que para mi suegro quien estuvo más tiempo con el amigo, esté no paso inadvertido y la gran prueba de eso es que hace unos días llamo a mi esposa para contarle que ese hombre de calle y signo de la miseria que muchos dicen ver con facilidad, había sido brutalmente asesinado a golpes por un hombre que logro verlo en medio de la calle… dicen en defensa propia.   El flaquito se fue sin restablecer su calidad humana de ser libre ya que jamás logro superar la prisión que determinaba la ruptura de su espíritu.     

“Dios bendijo a Job en sus últimos años más abundantemente que en los anteriores. Llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. 13También tuvo catorce hijos y tres hijas. 14A la mayor la llamó Jemimá, a la segunda, Quesiá y a la tercera, Queren-hapuc. 15No había en todo el mundo mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Su padre las hizo herederas de sus bienes, junto con sus hermanos. 16–17Después de esto, Job vivió ciento cuarenta años, y murió a una edad muy avanzada, llegando a ver a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos” (Job, epilogo 42) 

Si alguna vez leí el libro de Job (42 capítulos, y el libro más largo de la biblia) fue por gusto y porque si no lo hacía,  mi padrino (quien acompañaba a los confirmandos) no me dejaría tomar el sacramento de la confirmación.    Job,  hombre de profunda e inquebrantable fe llevada al extremo por el mismo Dios,  lo perdió todo de las formas más atroces y siguió siempre pensando en la pena o el dolor como un camino obligado pero transitorio,  hacia su prospera felicidad, y es precisamente en este segundo… que conecto profundamente con la vida del otro, del otro cercano, del otro hermano,  aquel que hoy vive solo en un cuarto pequeño y hace dieta voluntariamente-obligada, que camina horas para ganar unos pesos, que convive con la desgracia propia y la de los demás y que es más…  aún mantiene la capacidad de reinventarse una y otra vez, tal como la querida Violeta.

2 comentarios:

  1. HERMOSA REFLEXIÓN ADRIAN!
    PIENSO QUE SI NO NOS CONECTAMOS CON LOS HERMANOS NO LLEGAMOS NUNCA A CONECTARNOS CON JESÚS Y SU REVOLUCIONARIO Y LIBERADOR EVANGELIO.
    SI NO NOS AVERGONZAMOS DE QUE TANTA GENTE COMA EN LOS COMEDORES COMUNITARIOS, NO NOS EMOCIONAMOS CON LOS JÓVENES QUE VIVEN PARA LOS DEMÁS, NO NOS HORRORIZAMOS DEL FLAGELO DE LA DROGA, NO NOS CONMOVEMOS CON LAS NIÑAS, ADOLSCENTES Y MUJERES ABUSADAS, CON EL DESVASTADOR ALCOHOL QUE SE COBRA TANTAS VIDAS, NO NOS IMPACTA VER COMO LA GENTE VIVE EN LA CALLE O EN CONDICIONES INFRAHUMANAS, NO NOS HACEMOS ECO DEL RECLAMO DE LOS SIN VOZ, NO VEMOS LAS MANOS ARRUINADAS DE LOS OBREROS POR UN SALARIO INJUSTO, NO NOS HIERVE LA SANGRE POR LA CANTIDAD DE GENTE QUE SUFRE TANTA DESIGUALDAD... CREO QUE SINO NOS BROTAN ESTOS SENTIMIENTOS, NO ESTAMOS VIENDO A NUESTROS HERMANOS MÁS POBRES Y SUFRIENTES, NO ESTAMOS VIENDO A LOS LEPROSOS DE HOY!
    UN ABRAZO!

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  2. "LOS LEPROSOS DE HOY" SAN DAMIÁN DE MOLOKAI SSCC.

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